¿A dónde fue el aire?

Margarita Lignan Camarena

Los calcetines nunca deben ser iguales, el del pie derecho siempre tiene que ser rojo y el del izquierdo amarillo por supuesto, a menos que el día esté lluvioso, en ese caso el calcetín del pie izquierdo debe ser azul.

 

El cepillo de dientes necesariamente tiene que estar con las cerdas hacia abajo y dentro de un vasito, para Omar esto tiene mucha lógica, porque como él lo entiende, así no se le subirán las hormigas a la parte del cepillo que pone en su boca; llegó a esta conclusión porque un día vio una caminando en el lavabo, y desde entonces, prefiere extremar precauciones.

 

A diario hace una caminata acompañado de su hermana mayor, Ximena, justo a las 5 de la tarde, eso le gusta mucho, lo hace sentir que la vida está en orden; lo que más disfruta cuando salen es el aire fresco de la tarde sobre su cara, le encanta detenerse para contemplar cómo se mecen las hojas de los árboles cuando el viento pasa, y abrir las palmas de las manos con los brazos extendidos hacia arriba para sentir ese suave apapacho invisible tan reconfortante.

 

Un martes, ya eran las 5 pm y Xime no se había levantado para acompañarlo porque tenía migraña, a Omar le dio muchísima ansiedad, el hoyo en su estómago creció y creció como un monstruo con garras; comenzó a tronarse los dedos y a golpearse la cabeza con las manos porque le preocupaba muchísimo que si no salían a las 5, no podría encontrar al aire, y eso era para él señal de caos absoluto.

 

Omar vive con autismo, su familia ha aprendido que no está discapacitado ni enfermo, simplemente él tiene una forma distinta de habitar el mundo, en la que el orden y la rutina son fundamentales; los cambios para él son una grave señal de peligro, de hecho, una amenaza.

 

 

 

Él es un chico brillante, toca con destreza la batería, el sonido de tambores y platillos le parece tan exacto como todo debiera ser, como las matemáticas y el orden de los astros que le gustan tanto. También pinta paisajes de acuarela tal cual como los recuerda su mente tras un viaje.

 

Nancy, su mamá, es auxiliar dental, y está muy preocupada porque con la pandemia Omar no ha podido salir a su caminata de las 5, y aunque Xime inventó un juego, el de trotar alrededor de la sala, Omar no está nada contento y pregunta una y otra vez por qué no lo dejan salir a saludar al aire; a decir verdad,  presiente que si su caminata cambió, debe ser porque algo está mal en el mundo. Esta idea le provoca tanto miedo e incertidumbre, que no para de morderse las manos. 

 

Xime y Nancy han intentado salir con él a caminar sólo alrededor de la cuadra para no exponerse demasiado, usando todos un tapabocas, pero con la tela tan cerca de su boca, le provoca una sensación de asfixia que lo hace sentir lastimado y se rehúsa de tal manera que, para dejarlo claro, grita, llora y patalea tan fuerte como puede.

 

 

Hoy han decidido hacer otro intento, uno diferente, ahora usando una gorra con careta, que quizá por tener más amplitud, ayude a que no se sienta asfixiado. Sólo caminarán hasta el consultorio donde trabaja Nancy que está a tres cuadras y Ximena lo traerá de regreso a casa¸ pero Omar no quiere tampoco la careta, se la saca y la avienta lo más lejos que puede.

 

-¡No, no; no me gusta esto!, ¿por qué me encierran del aire?, ¿a dónde fue el aire?, ¿por qué no me dejan estar con el aire?

Una pareja que va pasando comenta en voz alta la escena, su intención es que ese trío haga consciencia.

– Bueno, qué escuincle más berrinchudo, tan grandote y haciendo esas escenas.

– Y la mamá que no le dice nada, qué irresponsable, todos debemos andar cubiertos para no contagiarnos, es de gente ignorante no entender la gravedad del problema.

– Y ella es enfermera, ¿ya viste el uniforme?… 

– ¡Mejor crucemos la calle, hasta infectados han de estar y no les importa!

-De verdad, ¡cuánta gente irresponsable hay!

 

 

¿Has pensado que a veces vemos el mundo como una de esas pequeñas esferas de cristal con nieve artificial? La contemplamos desde afuera y nos parece que es una buena idea agitarla para que la nieve lo cubra todo, pero, ¿y si estuviéramos dentro de esa esfera?… Quizá la sacudida tendría otro efecto.

 

¿Alguna vez han sacudido tu mundo desde afuera?, ¿cómo lo sentiste desde dentro?

 

¿Crees que decir indirectas ayude a concientizar a las personas para que asuman sus responsabilidades sociales?

 

Si presenciaras en la calle una situación como la de Omar, sin tener antecedente de ella, ¿cómo actuarías?