Lenguaje inclusivo

Somos personas

Ainhoa Suárez Gómez

“El hombre es la medida de todas las cosas”, dijo alguna vez el filósofo griego Protágoras. ¿Y la mujer? Podríamos preguntarnos.

 

Con bastante frecuencia se suele pensar que bajo la categoría de el hombre, van automáticamente incluidas todas las personas que formamos parte del género humano: hombres, mujeres, personas que se consideran no binarias, personas trans, etcétera. Lo cierto es que de un tiempo para acá ha habido muchos trabajos que se han dado a la tarea de explicarnos, no sin varias polémicas de por medio, que la palabra “hombre” no debe de funcionar como criterio universal para referirse a la humanidad.

 

Dicho con otras palabras, el uso del género masculino como norma y medida nos revela una actitud que invisibiliza a todas aquellas personas que no se identifican como hombres.

 

Pongamos unos ejemplos:

EN VEZ DE DECIR… DIGAMOS
Hace 2000 años el hombre cazaba
Hace 2000 se vivía de la caza
Los derechos de los niños son importantes
Los derechos de las niñas y los niños son importantes
Los jóvenes que estudian la prepa
La juventud que estudia la prepa
Los interesados en el problema
Las personas interesadas en el problema
Debemos cuidarnos entre todos
Debemos cuidarnos entre todas y todos

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A pesar de que la costumbre nos dicta que para generalizar es posible usar el género masculino, debemos de evitar hablar de el hombre, cuando nos referimos a grupos mixtos, porque no “todas las personas” entran en la categoría del género masculino.

 

Las palabras que usamos no sólo sirven para hablar de la realidad, sino que también dan cuenta de las formas en las que imaginamos nuestro mundo. Por eso es importante recordar que debemos usar el lenguaje de una manera incluyente para así proyectar una idea del mundo en el que estemos incluidas todas las personas.