Margarita Lignan Camarena
Querido diario:
El otro día escuché a mi Osvaldo hablando por tel con alguien en el pasillo de la escuela, le decía que la chamba ha estado difícil y que estaba viendo cómo resolver algunas deudas, así que como yo lo amo, me puse a buscar su CV en internet y ya lo mandé a otras escuelas a ver si le dan la sorpresa; segurito se va a poner feliz y se dará cuenta de que justo soy la chica que esperaba.
¡Ay querido diario, qué te digo, así es esto del amor, una hace locuras!
— No amigo, te juro que ya no sé qué hacer con esta chica, ya ni me acuerdo cómo se llama… La que se apellida Ruvalcaba…
Otra cosa, enmascara la dirección IP de tus dispositivos y desactiva el bluetooth, lo puedes hacer adquiriendo una licencia de VPN que te proteja de que otros puedan ubicarte físicamente siguiendo tu dispositivo, y lo más importante, denuncia, habla al menos con el director, dile lo que está pasando para que la cambien de grupo o incluso tomen otras medidas.
Mira Osvaldo, el stalking es un delito que ya está regulado en el código penal, nadie tiene derecho a invadir tu privacidad, ni a hacer uso de tus contactos o tus datos personales. Creo que también ayudarás mucho a Nataly si aprende que el “amor” se siente por alguien que conoces, no que imaginas, y que lo que ella está haciendo daña tu seguridad, porque es violencia y acoso.




