Y las consecuencias nos pueden afectar a todos

En temas de violencia, nadie está exento. Como dirían por allí: pasa hasta en las mejores familias.

 

¿Quién de nosotros no conoce a alguien a quien su pareja le prohíba trabajar o le tenga el dinero contado?,  ¿a alguien a quien controlen y no sea ella o él mismo en público?, ¿a un vecino que le pega a sus hijas e hijos para “educarlos”?, ¿a una persona de la tercera de edad a quien sus hijas o hijos tienen en el abandono total, o bien, le quitan su pensión sin cubrir sus necesidades?

 

En muchas ocasiones dejamos pasar conductas que nos dañan, nos producen miedo o nos causan pena, sólo porque vienen de personas cercanas que queremos mucho pero esto siempre termina por lastimarnos más, generar crisis, traumas, enfermedades, depresión e incluso hasta perder la vida.

 

Recordemos que la familia es el primer grupo social al que pertenecemos y del que aprendemos conductas que más tarde replicamos con otras personas como amigos, pareja, etc., y tanto los actos positivos como negativos se pueden volver una cadena, ¿cuáles te gustaría replicar o que replicaran tus hijas e hijos?

 

Debes saber que nadie tiene derecho a dañarte de ninguna manera; no por ser tu mamá, papá, tío, tía, hermana, hermano, abuelo, abuela, prima, primo o por tener una relación matrimonial o de unión libre, alguien puede cometer actos de poder o descuido intencional para dominarte, someterte, controlarte o agredirte física, verbal, psicológica o sexualmente.

Es importante romper el silencio, ser violentado por algún familiar no debe ser motivo de vergüenza, ¡busca apoyo!

¡Cuidemos lo que pasa dentro de casa para que se vea reflejado afuera!.

Last modified: abril 20, 2020